El rey soy yo. Leovigildo y la conquista del poder en el reino visigodo.

Un comentario
De cero a regente:

Al principio los pueblos germánicos tenían una fuerte estructura tribal, es decir, no tenían un goberntante oficial. En lugar de eso, en momentos de conflicto, se elegía a uno de los aristócratas para dirigir al pueblo a la victoria y los hombres le eran fieles siempre y cuando fueran recompensados con el botín. Sin embargo, ver el poder del emperador romano despertó la envidia de estos líderes temporales, que quisieron hacer de su poder algo más definitivo. Cada pueblo siguió una estrategia diferente, con mayor o menor éxito: Los francos usaron el catolicismo para ganarse el apoyo popular mientras que los vándalos lo intentaron por la fuerza. A nosotros nos interesa el caso de los visigodos y el futuro Reino de Toledo.

Primera fase: Donde fueres haz lo que vieres.
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Tésera de Hospitalitas. Las letras representarían a las dos partes del pacto y ambas conservarían una a modo de “contrato”.

El Imperio Romano les ofrecía la oportunidad perfecta. El foedus era un pacto que suponía tierra libre de impuestos a cambio del servicio militar. Así, el jefe visigodo se ha convertido en un miembro del ejército romano: un magister. Ahora sus hombres tienen la obligación de seguirle o se enfrentan a penas de deserción según las leyes romanas.

Esto, además, trae consigo otras ventajas. El jefe visigodo tiene ahora unas tierras con las que negociar con sus aliados, ya no corre el peligro de que una mala campaña le haga perder a todos sus aliados.

Será en esta fase cuando los visigodos lleguen por primera vez a la Península, como aliados de Roma, para reprimir una serie de revueltas sociales internas y para convatir la presencia de otros pueblos germánicos menos amistosos con Roma: Alanos y Suevos (Sí, a todos nos suena la cantinela de “Suevos, vándalos y alanos” del colegio, pero los vándalos usaron la Península como puente para llegar a Marruecos, donde finalmente se asentaron). Tras hacer su trabajo volverán a Aquitania, donde están asentados. Aunque algunos autores defienden que algunos de ellos decidieron quedarse en la Península.

Tras la muerte del último emperador romano de occidente (476), pierde sentido el pacto, pero, lejos de ser un inconveniente, convierte a los pueblos germánicos asentados en torno al Mediterráneo en los sucesores naturales de las distintas partes del Imperio. Esto desembocará en conflictos entre los pueblos germanos y los francos intentarán empujar a los visigodos fuera del territorio de la actual Francia, por lo que los visigodos irán poco a poco asentándose en la Península Ibérica.

Segunda fase: Aquí mando yo.

Tras un período de indefinición política, empieza a reforzarse la monarquía visigoda. Será Leovigildo (572-586) quien tome las medidas más importantes en este proceso.

Mantuvo la posición de lider militar, pero, en lugar de enfrentarse a las mayores amenazas que compartían la Península (Suevos en Galicia y bizantinos en Levante), dominó a los pueblos fronterizos (Sappi, Rucones, Aregenses…) que no mostraban hostilidad a la presencia visigoda.

Además de eso, quiso remarcar las diferencias entre su persona y el resto de aristócratas. Adoptará una serie de símbolos inspirados en el Imperio bizantino (que en este momento no se llamaba así, sino Imperio Romano de Oriente): el trono, el cetro, la corona, el manto púrpura… Se debe tener en cuenta la importancia de la simbología en una sociedad casi completamente analfabeta.

monedaOtra de las medidas más importantes, además de una declaración de intenciones, fue la acuñación de moneda de oro propia. Hasta ahora sí se había acuñado moneda en el reino visigodo, pero siempre con la imagen del emperador.

Leovigildo creará primero una moneda con un texto aparentemente al azar “CVRRVCVRRV” para ver si era aceptada una moneda sin vinculación a Bizancio. Al ver que no había grandes problemas dio un segundo paso, creando una moneda que, por un lado tenía el nombre del emperador difunto Justiniano I (en lugar del de los reinantes) y por el otro  LIVVIGILDVS REGIS o Rey Leovigildo. En una tercer fase emitirá moneda directamente con su nombre y su busto grabados, y sin hacer referencia a ningún emperador.

Funda la ciudad de Recópolis en un momento en el que es totalmente innecesario a nivel demográfico. Incluso las ciudades romanas se estaban abandonando en favor del entorno rural. Le da el nombre de su hijo menor, Recaredo, con la intención de asociarlo al trono. Un primer paso hacia el intento de una monarquía hereditaria.

Castíllo de Zorita
Recópolis es hoy en día un parque arqueológico visitable con muchas actividades para jóvenes.

Con la misma intención, rescató la ley romana de Adscripción al oficio, por la que uno de los hijos debía heredar la profesión paterna. Así, si él era rey, al menos uno de sus hijos debía serlo también. Fue dando responabilidades de gobierno a sus hijos estando aún en el poder con la doble intención de que fueran vistos en el futuro como los más capacitados y de que la aristocracia se acostumbrara a ver en ellos a una figura de autoridad. Aún no es exactamente una monarquía hereditaria, pues seguía siendo electiva.

Tras las reformas de Leovigildo se dará el momento de mayor poder de la monarquía visigoda, pero será tan frágil que, para cuando lleguen los musulmanes en el 711, será prácticamente simbólico. La corte visigoda siguió siendo, como la mayoría, un nido de conspiraciones y asesinatos.

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