Iglesia y aborto: una reinterpretación moderna

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¿Y si te dijera que la Iglesia católica no mantuvo una postura en contra de la interrupción del embarazo hasta el siglo XIX?

¿Y si añadiera que la causa fue un error científico?

Me explico:

Fue el papa Pio IX en 1869 quien determinó que los embriones poseen alma desde el momento de la concepción. En la ideología clásica cristiana ni siquiera había una opinión uniforme al respecto, pero los grandes filósofos del cristianismo pensaban que el feto no tenía alma, por lo tanto, el aborto no era un homicidio. La historia, no obstante, es un poco más complicada que todo eso.

En las escrituras, el único punto donde se habla explícitamente del aborto es en Éxodo 21. 22-23, donde se hablan de las leyes de Israel en el caso de que un hombre golpé a una mujer embarazada y le cause daño. En este pasaje se puede observar que la pena es una simple multa, en lugar de las penas por homicidio, e incluso secuestro, que implicaban la muerte del acusado. Por tanto, no se puede decir que en los textos sagrados se considere la vida del feto de igual valor que la vida de un ser humano adulto.

Para San Agustín (354-430 d.C.), uno de los pensadores del cristianismo más influyentes, un embrión no poseía alma hasta 45 días después de la concepción. Después de esos 45 días (seis semanas) el delito de aborto se equiparaba al de homicidio, pero hasta entonces el aborto, aunque considerado negativo, tenía una pena mucho menor.

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Casi mil años más tarde, Santo Tomás de Aquino (1225-1274 d.C.), se basará en la filosofía de Aristóteles en su Suma Teológica diciendo que “el alma no es infundida antes de la formación del cuerpo”, es decir el alma humana viene junto con la forma humana, por lo que un embrión no tiene alma hasta que el feto adquiere forma antropomorfa. Para Santo Tomás, entonces, el aborto de un embrión durante las primeras semanas es parecido a la contracepción, lo cual era malo, pero nunca al nivel de un homicidio.

La Iglesia pareció aceptar unánimemente esta teoría en el Concilio de Vienne (1312) convocado por Clemente V, pero en 1869, Pio IX determinó que todos los embriones poseen alma debido a un malentendido científico. Los rudimentarios microscopios de la época hicieron a algunos científicos ver similitud entre la forma del feto y la forma humana y, siguiendo la postura tomista, lo consideraron una criatura totalmente formada que solo tenía que crecer y, por tanto, tenía alma.

 

Santo Tomás
Santo Tomás leyendo la nueva ley del aborto.

Posteriormente, los avances en la ciencia echaron por tierra la teoría de Pio IX y los científicos del s. XIX. En muchos países, la prohibición legal al aborto ha durado escásamente un siglo.

La iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza.

Gilbert Keith Chesterton

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