¡A la hoguera! o cómo purificar a un hereje

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Es verano en España y salir a la calle se debe asemejar mucho a la tortura que sufrió Juana de Arco, así que qué mejor momento para hablar de esta forma de ejecución tan tradicional.

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Desde que lo descubrió, el ser humano ha sido un gran fan del fuego. Y aunque a los inquisidores medievales les encante presumir de ser los pioneros en su uso como método de ejecución, esto no es cierto.

La biblia como inspiración:

Para entrar en materia, algunas citas del santo libro:

Levítico 21:9
“Y la hija de un sacerdote, si se profana como ramera, a su padre profana; en el fuego será quemada.”

Génesis 38:24
“Y sucedió que como a los tres meses, informaron a Judá, diciendo: Tu nuera Tamar ha fornicado, y he aquí, ha quedado encinta a causa de las fornicaciones. Entonces Judá dijo: Sacadla y que sea quemada.”

Levítico 20:14
“Si alguno toma a una mujer y a la madre de ella, es una inmoralidad; él y ellas serán quemados para que no haya inmoralidad entre vosotros.”

Crónicas 34:5
“Entonces quemó los huesos de los sacerdotes sobre sus altares y purificó a Judá y a Jerusalén.”

Josué 7:15
“Y será que el {hombre} que sea sorprendido con las cosas dedicadas al anatema será quemado, él y todo lo que le pertenece, porque ha quebrantado el pacto del Señor, y ha cometido infamia en Israel.”

Pero no son los católicos y judíos los únicos en utilizar este método.

Globalización de la quema de personas como castigo:

hombre de mimbreSegún la leyenda del hombre de mimbre, los celtas construían una gran estatua en mimbre con forma de hombre, en el que metían a delincuentes o, en el caso de que no hubiera suficientes, esclavos.

Digo leyenda porque a parte del testimonio de Julio Cesar y Estrabón no hay ninguna otra prueba de que en realidad los celtas tuvieran esta costumbre. Eso no siginica que no tuvieran otras formas de sacrificio ritual (como ahogar a cautivos de guerra en cerveza, una muerte agridulce ¿no te parece?).

En el Imperio Bizantino, este castigo se utilizaba especialmente con los Zoroastrianos (miembros de la corriente religiosa de Zarathustra) ya que se los consideraba adoradores del fuego. Las ejecuciones con humor son más divertidas.

Entre los nativos de Norteamérica hay indicios de ejecuciones a miembros de otras tribus y también a colonos blancos. Usaban el fuego lento, de tal forma que la persona quedaba cocinada y no solía ahogarse con el dióxido de carbono (eso habría sido una muestra de misericordia innecesaria). Esta práctica parece haber sobrevivido hasta bien entrado el siglo XIX.

ritua sati
Sonríe, que estás mas guapa.

También hasta el siglo XIX perduró en India la costumbre hindú del ritual sati, por el cual la mujer que se acababa de quedar viuda debía inmolarse en la pila funeraria de su marido.

No se sabe con exactitud cuando comenzó esta costumbre, pero ya hay fuentes que la mencionan en el siglo IV. Esto hace más de 16 siglos de viudas quemadas vivas. Auque algunos expertos defienden que ya se daban casos antes de la Era Común (o año cero occidental).

En Nepal, en el siglo XIX se prohibió solo para viudas menores de 16 años o con hijos menores de 9 años. Hasta el siglo XX no se abolió del todo.

Pero no nos vamos a engañar, quien puso de moda de verdad la quema de personas en la pira fuimos los occidentales. Primero en Europa y luego con nuestros primos americanos.

El fuego como castigo de la Inquisición:

La inquisición, como organismo burocrático por excelencia en su época, deja registrada cada una de sus condenas (si bien no se conservan todas, tenemos un buen catálogo disponible). Cada delito tenía asociado un castigo para evitar la arbitrareidad, aunque es cierto que cada juez pudo ser más o menos severo a la hora de aplicarlos (es lo que tiene el factor humano).

Dentro de los muchísimos castigos, el de pena de muerte (en el que se incluye la quema en la hoguera) estaba reservada a los herejes que se negaban  a arrepentirse y a los relapsos (reincidentes de delitos graves).

Una vez condenado a muerte, el hereje tenía dos opciones: si se arrepentían de sus pecados, se les concedía el “favor” de morir en el garrote vil (una muerte más rápida y menos dolorosa que la hoguera). Después su cadáver sería echado a las llamas.

garrote vil

Para aquellos que no dieran su brazo a torcer y no mostraran arrepentimiento esperaba la hoguera. Pero ¡oh, bendita burocracia! A veces el proceso era tan lento que la persona condenada ya se había fugado o se había muerto por otras causas (en esos casos se quemaba un muñequito -o efigie- que representaba al condenado. Que nada nos impida disfrutar del espectáculo).

Estadísticas modernas, calculan aproximadamente que 2000 personas habrían sido castigadas con pena de muerte por la inquisición española, de los cuales 600 habrían muerto en la hoguera. Parece una cifra elevada, pero si lo comparamos con las estadisticas de otros lugares vemos como en Alemania, por ejemplo, se quemó en la hoguera a entre 125 y 150 personas en tan solo cinco años en un territorio comprendido por tan solo tres pueblos.

Pero olvidemos las comparaciones, lo que está mal, está mal.

¡Di no a la muerte en la hoguera!

hoguera

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