Hablar bien es anticuado

Estos días me ha pasado una cosa que me ha hecho pensar un poco sobre lo que significa la forma en la que nos expresamos. Estaba buscando para hacer unas prácticas de la universidad a alguien a quien solo conocía a través del grupo de Whattsapp de la clase. Así que pregunté a unos compañeros, de entre dieciocho y veintidos años más o menos, si le conocían. Después de unas cuantas miradas de extrañeza, dice uno: “será el hombre mayor, por como hablaba”. Asiento y me voy confusa. Saco mi teléfono y releo la conversación, ya que a mí no me había llamado nada la atención.

Era un mensaje normal. Ni siquiera estaba perfectamente escrito (le faltaba alguna coma y demás, lo normal en un mensaje de Whattsapp). Si al leer ese mensaje pensaron que era un señor mayor ¿qué pensarían al leerme a mí? Tengo mucho cuidado con la ortografía incluso para mensajes instantáneos, ya que trabajo mucho con el ordenador y no quiero coger malos vicios que luego se me puedan colar sin darme cuenta. ¿Cuántos años me echarán?

Por otro lado, esos chicos son universitarios. ¿Tan raro es que alguien se moleste en escribir decentemente? No me refiero a utilizar un lenguaje floreado y grandilocuente como acabo de hacer en esta frase. Me refiero a hablar normal, claro y de forma coloquial, pero con alguna coma y alguna tilde en su sitio.

Nunca había pensado que escribir bien o mal en ese tipo de conversaciones fuera importante. Es decir, ni me causa mejor impresión alguien que lo haga correctamente ni pienso mal de alguien que se expresa tal cual le sale. Pero al parecer sí que te define.

Ahora pienso: ¿será un caso aislado o los jóvenes evitan escribir bien a propósito? ¿Es una forma de adaptación? ¿Soy una abuela cebolleta por pensar estas cosas? ¿Tendrán razón y soy una anciana mental?

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Conozco jóvenes que escriben muy bien y adultos que son como para echarle imaginación. No crero que la forma de expresarse tenga nada que ver con la edad ni con la educación. Cuando estudiaba filología aprendí que el lenguaje correcto es aquel que se adapta a las circunstancias, así que:

Xao!

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has vivido una situación similar? Me interesa mucho leer otros puntos de vista. Si me dejas un comentario, prometo contestar.

PD: Lo peor es que acertaron. El hombre al que buscaba era un caballero perfectamente adulto.

¿Puede un autor escribir sobre cualquier tema?

Muchas veces he leído por ahí el consejo de que un autor debe centrarse en escribir solo sobre aquello que conoce o sobre lo que tiene cierta experienca. Entiendo de dónde viene, nadie va a conocer mejor el funcionamiento de un departamento de policía que alguien que haya ejercido ese cargo. Pero ¿de verdad debe un autor limitarse de esa manera? ¿Qué sería de la ciencia ficción, la fantasía, los libros de asesinos… ?

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También es cierto que un autor debe estar mínimamente formado. No hace falta haber sido un astronauta para escribir una novela espacial, pero sí estaría bien que el autor se haya molestado en documentarse sobre el funcionamiento de una estación espacial, sobre la vida que se lleva allí, algo de ciencia…

Creo que un autor debe poder escribir sobre cualquier tema, pero también que tiene la responsabilidad de hacerlo de la forma más fidedigna posible por el bien de sus lectores. Yo, que me dedico a la historia, invierto más tiempo en el proceso de documentación que en el de escritura. Y no me importa, me encanta hacerlo. Pero aún así sé que es más que probable que se me pueda escapar alguna cosa por la que luego un lector entendido me saque los colores. Es difícil encontrar ese equilibio. ¿Cuál es el mínimo? ¿Cuándo es demasiado?

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No seas como Bruce. Reconoce dónde está tu límite.

Creo que es muy enriquecedor que un autor se nutra de sus contactos, a los que puede preguntarles sobre sus campos de especialización, así no tiene que convertirse en un aprendiz de todo, como a veces nos pasa.

Sin embargo, existen algunos temas que no solo requieren un proceso de documentación importante. Me refiero a cuando manejamos personajes que son totalmente distintos a nosotros. ¿Puede un hombre escribir desde el punto de vista de una mujer que ha sufrido acoso? ¿Puede un autor caucásico europeo dar vida a un nativo americano? ¿No deberían ser esas personas quienes escribieran su propia historia?

Personalmente, no lo creo. Creo que debe existir cierta diversidad en los personajes, incluso en los de un mismo autor. Si nos limitamos a escribir sobre lo que conocemos todos nuestros protagonistas serían pequeños clones idealizados de nosotros mismos y las historias, en la mayoría de los casos no tendrían un gran interés.

Por suerte, contamos con una herramienta interesantísima y utilísima que a veces queda un poco olvidada. Me refiero al sensitivity reader (por el momento, no conozco ningún término en castellano, ya que la figura ha surgido en el mundo anglosajón y le está costando un poquito arraigar en España).

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A veces solo necesitamos un punto de vista diferente.

Un sensitivity reader viene a ser un lector profesional (o no) que ha vivido de primera mano una experiencia o que comparte alguna característica con nuestro personaje. Leerá nuestro borrador y sabrá decirnos si el enfoque que le hemos dado se corresponde con lo que una persona real haría o sentiría en esa situación. De hecho, lo ideal es que el borrador sea leído por más de un sensivity reader, ya que, incluso entre personas que hayan vivido una situación similar, habrá puntos de vista diferentes.

Esto ayuda al autor a dotar de veracidad a su historia y permite que el lector que sí pertenezca a ese entorno pueda sentirse identificado, en lugar de pensar que se ha convertido en un chiste para el autor. Algunos ejemplos podrían ser las personas que han sufrido discriminación racial o de género, agresiones, que han participado en una guerra o sufrido algún tipo de experiencia traumática…

Me encantaría que fuera una figuar principal en la literatura española como lo está siendo en otros lugares, pero creo que aún nos cuesta aceptar que no lo sabemos todo, que no lo comprendemos todo y que otra persona nos pueda enseñar algo. En este caso, la humildad es la base del crecimiento.

¿Y tú qué opinas? ¿Crees que es importante la figura del sensitivity reader es importante o que es otra forma de buscar los tres pies al gato? ¿Recuerdas algún libro al que le habría hecho falta precisamente uno de estos?

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La represión de la homosexualidad

La Inquisición es una institución famosa por su intolerancia en muchos aspectos. Sin embargo cuánto de lo que se cuenta es cierto es un tema que genera interminables debates. Ya hablé de la pena de muerte en la hoguera en un artículo anterior. Hoy quiero hablar de algo un poco más actual, como es el tema de la homosexualidad.

A diferencia de otros delitos como la curandería y los sortilegios, en los que el punto de mira estaba notablemente enfocado en la mujer, la represión de la homosexualidad se enfocó casí por completo en castigar la homosexualidad masculina. Las fuentes sobre la homosexualidad femenina y sus castigos son tan escasas, que casi podríamos dudar de que existiera (pero no dudamos, otras fuentes y la propia lógica, dictaminan que el lesbianismo no es un invento del siglo XXI).

La pecaminosa ciudad de Sodoma

Y es que es en la biblia donde encontramos la razón de tanta represión hacia la homosexualidad masculina. Es en el Génesis cuando se gana el nombre de “sodomía” al pecado, al referirse al suceso en el que un grupo de hombres rodea la casa de Lot en Sodoma para exigir que les fueran entregados unos jóvenes (que eran en realidad dos ángeles) para yacer con ellos.

4. Pero antes de que se acostasen [Lot y los dos ángeles], rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo.

5. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.

6. Entonces Lot salió  a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras de sí,

7. y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.

8. He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.

Génesis 19:4-8

Ignoremos por el momento el 8.º versículo, que daría para un artículo aparte sobre el trato de las mujeres en la biblia (¿os interesaría?) y centrémonos en el tema que estamos tratando. Aunque sé que más de uno se sentirá tan satisfecho como yo al saber que a las hijas de Lot no les pasó nada y que él, en cambio, recibió una paliza por parte de los sodomitas (o sodomanos, ¿sodomuenses?) quienes, para mi gusto, se merecen un fuerte aplauso por ello.

Biblia - 43 - La estatua de sal
Lot y su familia debían irse sin mirar atrás mientras la ciudad era destruida. La mujer de Lot no cumplió su palabra y fue convertida en una estatua de sal. A lo mejor lo consideró mejor opción que seguir viviendo junto a su marido.

 Volviendo al tema. Si bien es ahí donde se menciona el pecado, no se menciona nada de que deban ser castigados por ello. Sin embargo, en el Levítico podemos leer:

13. Si alguno se ayuntare (Según la RAE:`juntar, añadir, realizar el coito`) con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.

Levítico 20:13

Teniendo en cuenta la importancia que este libro ha tenido (al menos las partes que interesaban) a lo largo de toda la historia de occidente, ya sabemos de dónde surge la persecución contra la homosexualidad masculina. Sin embargo, aunque la femenina, es mencionada en el Nuevo Testamento (en una ocasión, eso sí), no recibe un mejor destino.

26. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el  uso natural por el que es contra naturaleza,

32. quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Romanos 1:26-32

La represión en la práctica: ¿Fue la Iglesia la más severa?

Pese a que nos pueda sorprender, no.

La represión más severa contra la homosexualidad vino siempre por parte de la ley civil. En la época visigoda, los castigos civiles incluían la castración, y si fueran hombres casados, perderían sus bienes en favor de sus hijos y sus esposas recuperarían las arras y la libertad para volver a contraer otro matrimonio. Mientras tanto la Iglesia se limitaba a dar algunos azotes y, como mucho, el destierro (que es bastante, pero estamos comparando). La homosexualidad femenina ni siquiera estaba contemplada en la ley.

Hay una teoría que dice que quizá la Iglesia fuera más comprensiva debido a que entendían la dificil situación de los monjes en los monasterios. ¿Quién sabe? En cualquier caso, la razón no se puede demostrar.

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Claro, uno se agacha inocentemente a rezar y el resto se lía. Si es que van provocando.

Avanzando un poco en la Edad Media, vemos que los castigos civiles para los homosexuales se vuelven cada vez mayores. En el Fuero Real castellano creado por Alfonso X (El sabio para los amigos) no solo condenaba a la castración, sino que esta se realizaba de forma pública y, posteriormente, se llegaba a la muerte del condenado.

Habrá que esperar hasta el siglo XVI para que la mujer homosexual esté considerada por la ley. Gregorio López, jurista, las incluye dentro del término “sodomía” y, si bien condena a los hombres a muerte en la hoguera, reserva para ellas castigos más benignos. ¡A no ser que utilicen juguetitos que impliquen penetración! Entonces sí.

En cuanto a la Iglesia, la Inquisición castellana no se preocupó nunca demasiado por el tema de la homosexualidad y solo prestaba algo de atención cuando esta se mezclaba con la herejía (era habitual que algunas prácticas heréticas incluyeran ritos sexuales de diversos tipos). En cambio en Aragón tenían estos delitos bastante más en el punto de mira, incluyeran herejía o no. Aunque el castigo civil en Aragón era de muerte en la hoguera, rara vez se cumplía cuando el juicio era llevado a cabo por la Inquisición, siendo compensada en la mayor parte de los casos con una temporada en galeras (porque aislar a varios homosexuales en un barco, lejos de la mirada de la sociedad y de los curiosos, medio desnudos y sudando por el esfuerzo seguro que les ayudaba a “curarse”).

En cualquier caso, se han encontrado documentos en los que, ante la acusación de sodomía, el reo o algún familiar solicitaba la intervención inquisitorial en el caso (Ref: AHN, Inquisición, leg. 1699, exp. 20.). Lo cual, no nos debe llevar a engaño. En los procesos contra la homosexualidad se han registrado más torturas que en otro tipo de delitos.

Se puede decir que, en general, la Inquisición fue más benigna contra la sodomía que los tribunales civiles. A menudo anulaba sentencias de muerte y, al parecer, no ejecutó a nadie por esta razón después del primer tercio del siglo XVII.

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-Para más información recomiendo el trabajo de María Jesús Torquemada: Homosexualidad femenina y masculina en relación con el delito de sortilegios, en el cual está basado en gran medida este artículo.

-Para estudiar el porcentaje de condenas recomiendo el Catálogo de procesos inquisitoriales del Tribunal de Corte de Juan Blázquez Miguel.

Recomendaciones: Carter & West

Ahora que le voy cogiendo el punto a esto de publicar regularmente (no me tengas en cuenta el parón de Navidad) he decidido que voy a publicar también los sábados. Seguiré compartiendo artículos interesantes los miércoles, como hasta ahora. Y los sábados compartiré cositas más personales o que me apetezcan.

Por ejemplo, voy a abrir una nueva sección: Recomendaciones. En ella hablaré de libros que me han gustado y contaré por qué los recomiendo. No pretendo dedicarme a las reseñas, ni voy a puntuar el libro (eso me parece una tontería, pues a cada persona le gustará más o menos), pero hablaré de libros que he leído y que creo que son recomendables.

Carter & West

La compré hace poco ya que estoy realizando un curso de novela policiaca de su autora, Ana Bolox, y me gustó la forma en la que explicaba las cosas. Ya que tenía que leer novela poliaca para ver ejemplos de todo lo que estaba aprendiendo, ¿por qué no aprovechar y leer algo de la misma autora?

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Cuando me llegó dio la casualidad de que había terminado otro libro y pude empezarlo en seguida. No es que sea especialmente corto, pero no me duró ni 24 h. Me leí gran parte del libro esa primera noche. Cuando acababa un capítulo pensaba en que no pasaba nada por uno más y, así, se me hicieron las tantas. Lo poquito que me quedaba cuando me quedé dormida al fin lo terminé por la mañana. Era justo el tipo de lectura que necesitaba en ese momento. No podía parar de leer.

El libro se compone de una introducción y dos casos: “Aracne” y “La muerte viene a cenar”. Aunque admito que “La muerte viene a cenar” me gustó bastante más porque ya se empieza a ver mejor la dinámica y la personalidad de los protagonistas.

Crimson Peak
Charlie Hunnam (La cumbre escarlata) podría ser el Carter de mi imaginación.

Una de las cosas que mas me ha gustado es que el personaje principal masculino, Carter, se escapa del cliché de detective que había leído hasta ahora y que empezaba a darme reacción de tanto verlo en todas y cada una de las historias que encontraba.

A diferencia del típico cínico, alcohólico y misógino, Carter tiene una personalidad mucho más propia. Quizá lo que más me ha llamado de él es lo fácilemente que lo alcanza cupido. Creo que es tipo de hombre que más que nada está enamorado del amor y el romance ocurre en su cabeza mucho antes que en la vida real. Pero esto es solo una opinión y no tiene mucha relevancia en la trama en realidad. Me resulta un personaje muy entrañable, especialmente en sus relaciones familiares.

Charles Carter aparece en ambas historias de este primer volumen. Tendremos que esperar hasta “la muerte viene a cenar” para conocer a su coprotagonista: Ms. West. Ella es una mujer extraordinariamente inteligente que le ayudará (por suerte o por desgracia) a resolver el misterio.

Amy Adams West
Amy Adams como Ms. West haría un buen papel. ¡Qué estilazo!

En Carter & West podremos leer sobre misterios y asesinatos al estilo clásico, pero con unos protagonistas un poco más cercanos que el imperturbable e inmutable Poirot. Por eso, creo que es un libro que puede disfrutar tanto el fan de novela policiaca como el lector casual de este género. Las historias, al ser más breves, no se hacen nada pesadas, sino todo lo contrario, y el lenguaje más actual lo hace más accesible que muchos de los clásicos (sin desmerecer a los grandes autores, pero hay que tener paciencia y ganas para leer del tirón a Doyle).

Yo misma estoy empezando a conocerlo y con él he pasado un muy buen rato. De hecho, es más que probable que cuando acabe mi lectura actual me haga con la segunda parte de Carter & West para ver como continúa. Tengo algunas curiosidades que no puedo mencionar sin estropear parte de la trama a quienes no lo hayan leído.

Si queréis saber más, echadle un ojo y contadme si os ha gustado. Y, si ya lo has leído, déjame un comentario con tu opinión.

El debate sobre el lenguaje inclusivo

Últimamente este es un tema del que es dificil escapar y es que cada persona tiene una opinión muy diferente del tema. Hace unos meses se reabrió el debate cuando la directiva de la RAE parecía estar planteándose si incluir un registro no discriminatorio. Algunos celebraron la iniciativa, otros… incluso amenazaron con dejar sus puestos de trabajo si se llegaba a hacer.

Es innegable que cada vez hay más personas que se sienten discriminadas por el uso del lenguaje. Nos puede parecer bien o mal, pero es una realidad que existe.

Personalmente sí considero que es necesario un cambio en el lenguaje, pero tampoco he encontrado una solución que me resulte satisfactoria todavía. El uso de “e” como genérico neutro no me convence, primero porque me suena raro y segundo porque le sirve tanto para neutro como para masculino, así que estaríamos ante una versión más suave de la misma situación. Seguiré buscando una solución que me deje satisfecha, pero por el momento mi opinión no es el tema central de este artículo.

Son varios colectivos los que reclaman un lenguaje más inclusivo: mujeres, comunidad LGTBIQ+, ciertas profesiones… Y todos ellos coinciden en que es importante realizar un cambio, pues la forma de hablar, a la larga, condiciona la forma de pensar de una sociedad.

Otras personas, en cambio, consideran que hay temas más importantes que tratar como para perder tiempo en estas cosas, que hoy en día la gente está muy sensible con todo. Es cierto que hay cosas más importantes, pero prestar atención a esto no significa olvidarse de todo lo demás. Es posible que la gente haya sido sensible siempre, solo que ahora tienen la forma de hacerse oír y han descubierto que hay más personas que opinan como ellos.

Considero que es importante prestar atención cuando alguien se queja de algo. Quizá no estemos de acuerdo con su protesta, con su forma de expresarla o incluso estemos en contra, pero antes de dar una opinión es útil entender por qué es algo que les molesta.

En cualquier caso. ¿Necesita la gente permiso para utilizar un lenguaje inclusivo?

¿Quién determina lo que es o no correcto a la hora de hablar?

Hoy en día, correctores, escritores y cualquier persona que se vea metida en un debate sobre gramática o lengua acudirá a la web de la RAE tan rápido como un cristiano viejo habría acudido a la inquisición al descubrir a un falso converso.  Pero ¿es realmente poseedora la Real Academia de un poder tan absoluto? La respuesta es no, la RAE se adapta al lenguaje y no el lenguaje a la RAE.

Lo que realmente determina las normas gramaticales de una lengua es el devenir histórico y el pacto entre los hablantes. Son ellos quienes dictan las normas aún sin saberlo. Es por eso que las normas están sometidas a cambios de manera más o menos frecuente. La RAE y demás instituciones lingüísticas están ahí solo para recoger las normas actuales. Para que nos entendamos, son los secretarios del idioma.

Entonces, ¿puede la RAE decidir si el lenguaje inclusivo es correcto?

Por todo lo mencionado antes, la respuesta es no. Puede recordarnos que actualmente el uso de “e” final no está recogido en las normas gramaticales del español (o castellano, me da igual, ese es otro interesante debate), pero no puede prohibir a la gente su uso.

Eso no significa que cualquier persona pueda modificar la lengua como se le antoje. Eso provocaría una anarquía lingüística. La lengua es flexible, pero no puede ser usada a la ligera.

En conclusión, ¿es posible que el lenguaje inclusivo llegue para quedarse?

La mala noticia es que esa decisión no depende de cada uno de nosotros. La buena es que si la gente suficiente empieza a usarlo por costumbre durante el tiempo suficiente, la RAE no tendrá más remedio que admitir su existencia.

Yo, por mi parte, no me ofendo porque un camarero se dirija a mi grupo de amigos con un “chicos, ¿qué os pongo?”. Al fin y al cabo él está haciendo un uso correcto del lenguaje y asumo que no es tan tonto como para pensar que todos somos varones. Ahora, es más que seguro que recibas una mirada asesina ante expresiones del tipo hacer algo “como una chica” o “eso es de maricones”.

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“Te voy a enseñar cómo lo hace de verdad una chica”

Quiero especificar que no me he inventado nada de esto. Es más, prácticamente he resumido el primer capítulo del libro Saber hablar del Instituto Cervantes (Ed. Aguirlar). Aun así me gustaría mucho conocer vuestra opinión. Dejad un comentario y, si os ha gustado, no dudéis en compartir este artículo.

La importancia de la crítica

Esta entrada sobre la importancia de saber hacer críticas la he escrito para el Club de escritura Cyrano que codirijo. La gente no entiende el poder que tiene sobre los demás la palabra, tanto para bien como para mal.

No te tienen que gustar todos los clásicos para ser un buen lector

¿Cuántas veces te has callado tu verdadera opinión sobre un libro solo porque era un “clásico imprescindible”? A mí, a día de hoy, me da más igual, pero admito que más de una vez he admitido con la mirada baja y un murmullo por voz que no me gustaba tal autor o tal obra.

Y yo me pregunto: ¿Por qué?

¿Quien ha transformado el mundo de la literatura, que se supone que debe ayudarnos a construir un pensamiento más libre, en un teatrillo de apariencia? Si no has leído a Cela, Marquez, Reverte, Cervantes, etc. no eres un buen lector. Hay gente a la que le gusta leer juvenil, ciencia ficción o romántica y son literaturas tan buenas como cualquier otra. Habrá cosas que te gusten y cosas que no.

No tiene por qué gustarte todo. ¡Ni siquiera la pizza le gusta a todo el mundo!

Me molesta la gente que cuando alguien dice que no les gusta algo se muestran tan asombrados como si hubieras dicho que en realidad eres medio plutoniano. Lo que ellos dicen: “¿Cómo puede no gustarte X? !Si es genial!”. Lo que yo entiendo: “¿Cómo puedes tener tan poco criterio?”. Quizá estoy exagerando. Es que es algo que me saca un poco de quicio, pero callas, ríes tímidamente buscas excusas: “No sé, quizá no lo entendí bien” o “A lo mejor no me pilló en un buen momento”. Pues no, no te gusta y punto.

Además, “No me gusta” no es lo mismo que decir “Es malo”. Hay libros buenísimos que no me gustan simplemente porque no he logrado conectar con ellos. Me tiro a la piscina y hago una confesión ahora mismo: No me gusta El Principito. Definitivamente no soy su público. Será que no soy tan profunda como para disfrutarlo.

¿Aceptas el reto? Dime qué libro imprescindible te ha matado de aburrimiento o, ¿por qué no?, te ha parecido realmente insufrible.