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González Peláez

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Método En mi historia mando yo

Hay muchas formas de aprender.

Se puede aprender de forma autodidacta, a base de prueba y error, leyendo manuales y blogs de escritura… Hay tantas formas de hacer las cosas como personas y todas van en la misma dirección.

Sin embargo, he aprendido que no todos los caminos son igual de rápidos ni dan los mismos rodeos.

No confío en quien promete el éxito, y mucho menos en quienes dicen que lo lograrás en menos de una cantidad determinada de tiempo (Seguro que has visto algún anuncio de esos de «¡Haz que tu novela triunfe en menos de ocho semanas!»).

El éxito es relativo, y tener buenas ventas con una novela no garantiza una carrera de éxito.

¿De qué sirven las ventas si la historia no se sostiene?

Fui profesora antes que escritora. De hecho, mis primeras clases no tenían nada que ver con la escritura. Empecé en un seminario de Historia de la mujer en España para las universidades de Siracusa (Nueva York) y Bostón. Mis alumnos no hablaban un buen español. Así que tenía el doble reto de explicar una materia que les resultaba muy extraña en un idioma que no era su lengua materna. Si llegaba allí, soltaba mi discurso y me iba, no iban a retener nada.

Ahí fue cuando empecé a interesarme en conocer distintos métodos de enseñanza y a estudiar teoría del aprendizaje. Esta última, además, me fui muy útil cuando empecé a escribir y quise empezar a formarme yo también. Tomé montones de cursos. Algunos me gustaron, otros… me enseñaron cómo no quería hacer las cosas.

En 2018 empecé a dar clases de escritura y poco a poco fui descubriendo lo que mejor me funcionaba, lo que no, lo que funcionaba solo en ciertos casos… Con cada formación que recibo o imparto, sigo aprendiendo y desarrollando mi método. ¿Quieres saber en qué consiste?

No es cuestión de talento

El talento puede ayudar, pero no es garantía de nada. Sin embargo, con tiempo y voluntad sí que se consiguen buenos resultados.

Escribir es comunicarte con tus lectores

Escribir para uno mismo está bien, pero cuando publicas entran más cosas en juego. Para que el mensaje que tienes en tu cabeza, llegue a tus lectores, debéis hablar el mismo idioma. Tienes que tener en cuenta cómo tu texto va a ser entendido, cómo les va a hacer sentir.

Ten el control sobre tu texto

Muchas veces hacemos las cosas por instinto y… ¡funcionan! Pero ¿y cuando no funcionan y no sabemos por qué?

Esta es una de las razones más comunes para sufrir un bloqueo o abandonar una historia a medias. Conocer las técnicas de escritura y su porqué hace más fácil detectar qué falla en un texto y cómo ponerle solución.

Ninguna técnica es infalible

Igual que no confío en quien promete el éxito, tampoco confío en los dogmas inamovibles. Las reglas están para saltárselas. ¡Pero no de cualquier manera! Toda regla tiene excepciones, pero es importante saber qué ocurre si la sigues y qué va a cambiar si no lo haces.

Equivocarse está bien

Creo que la frase que más le repito a mis alumnos es «Escríbelo aunque no sea bueno, porque de un mal texto se aprende, pero de un texto que no has escrito no aprendes nada». Cuando no estoy segura de qué manera funcionará mejor algo, pruebo ambas; y aunque una funcione mejor que la otra, no significa que la otra sea necesariamente un error.

Los escritores solemos tener mucho miedo al fracaso, aún cuando no tenemos muy claro lo qué es. 

Cuidado con la cronopatía

Aquí no vas a encontrar técnicas para escribir tu historia en cuatro semanas, ni consejos para escribr cuatro novelas en un año. Cada proyecto necesita un espacio temporal diferente y cada momento vital también. Hacerlo rápido no implica hacerlo bien (lo contrario tampoco, ojo) y, de hecho, puede llevarte a un tipo de bloqueo que se conoce como burnout, te has quemado.

Tampoco sirve el “no encuentro tiempo para escribir”. Siempre se puede sacar tiempo si hay interés y motivación, aunque no sea tanto tiempo como te gustaría (o como crees que te gustaría).

Lo importante es dedicar el tiempo adecuado y aprovecharlo al máximo para disfrutar y aprender. Que sientas orgullo tanto del trabajo que has hecho como del resultado.

¿Quieres ponerlo en práctica?

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