Penny Dreadful: literatura del morbo

A mucha gente le sonará hoy en día el nombre gracias a una serie de televisión (maravillosa, por cierto), pero algunos menos sabrán que el origen del nombre se remonta a un tipo de literatura que surgió en la Inglaterra victoriana, allá por el siglo XIX.

Marie Spartali Stillman
Marie Spartali Stillman

Por aquel entonces, Inglaterra, en pleno apogeo industrial, vio como su cada vez más abundante clase media gastaba más dinero en ocio, a la vez que el número de personas que sabían leer aumentaba. Ambos aspectos influyeron en un grandísimo apogeo de la literatura. Estamos en la época de Charles Dickens (Oliver Twist, Historia de dos ciudades) y de las hermanas Brontë (Jane Eyre, Cumbres borrascosas… ).

La clase trabajadora, sin embargo, no podía costearse las obras de los grandes autores, así que, para satisfacer la enorme demanda de literatura, comenzó a surgir un tipo de publicación barata, de baja calidad. Entre los más jóvenes, se popularizaron las historias más morbosas, donde la violencia, lo sobrenatural y el sexo aparecían graficamente. Su precio era un penique y, por ello, se las empezó a conocer como Penny dreadful (penique terrible), Penny Horrible, Penny Awuful, Penny Number o Penny Blood.  En seguida se volvió enormemente popular entre los jóvenes, quienes se unían para comprar los ejemplares semanales.

penny dreadful

Se popularizaron todo tipo de historias, incluso se “adaptaban” (por no decir pirateaban) las obras más famosas del momento, como El monje, El castillo de Otranto o las propias obras del ya mencionado Dickens. También se convertían en personajes literarios los criminales reales más famosos del momento.

spring heeled jackAlgunas de esas historias siguen siendo famosas en nuestros días, como es el caso de Un collar de perlas, más conocida hoy como El barbero diabólico o Sweeney Todd; Los misterios de Londres. Muchas se convirtieron en verdaderas leyendas urbanas, la gente llegaba a creer en su realismo. Las últimas dos obras mencionadas son un ejemplo de ello, pero un caso aún más curioso sería el de Spring-heeled Jack o “Jack el de los muelles en los talones” quien, a modo de superhéroe malvado, podía dar enormes saltos y vestía de forma extravagante, incluso se decía que podía echar fuego blanco y azul por su boca. De este personaje se llegaron, incluso, a documentar avistamientos por toda Gran Bretaña y las autoridades de la época lo buscaban oficialmente. Si fue antes la leyenda urbana o el personaje de ficción.

Otra de las historias que merece ser conocida es la de Varney, el vampiro. No solo porque seguramente sea la más duradera de todas las historias de estos folletines, sino por la enorme influencia que ha tenido en la literatura posterior aunque la gente no lo sepa. Por ejemplo, el uso de la electricidad para resucitar el cadaver del monstruo de Frankenstein no aparece en la obra original de Mary Shelley, pero sí en una de las historias de resurrección de Varney (muere y resucita en varias ocasiones). Aunque su influencia más notable es en la literatura vampírica, incluida la obra Drácula. Con Varney se establecen muchos de los tópicos del vampirismo, como los colmillos afilados, las mordeduras en el cuello (y las dos marcas características que dejan), sus poderes hipnóticos, su extraordinaria fuerza. Aunque a diferencia de otros vampiros posteriores, puede moverse a la luz del día e incluso ingerir alimento, aunque no lo necesita.

Estas historias llegaron a crear verdadera alarma social en aquella época. El hecho de que muchas de sus historias se convirtieran en leyendas urbanas hizo sentir a la gente que vivían en plena oleada de la violencia y el crimen (aunque no hay datos demostrables que apoyen que hubo realmente un mayor ínidce de criminalidad). Pronto se ganaron la fama de historias inmorales, pero no solo eso, se creía que llegaban a corromper las mentes de los jóvenes lectores y se realizó una persecución enérgica por parte de moralistas y personas de bien. Por eso, hoy, es tan dificil encontrar uno de estos folletines en buen estado de conservación. Aunque analizándolo fríamente, más allá de su influencia negativa, los Penny Dreadful sirvieron para despertar el interés por la lectura en los jóvenes de clase media y baja de la Inglaterra industrial.

Para más información escucha este podcast.

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Dulce niña victoriana leyendo sobre como un pobre barbero rebana el cuello a un cliente desafortunado.

Lluvia y manta: Nuevo podcast de literatura

¡Hola!

Estoy entusiasmada de anunciar el lanzamiento de un proyecto en el que he estado trabajando últimamente con mi compañera Virginia Rey, creadora de Enredada en las redes, con quien hace un año formé el Club de escritura Cyrano.

Por fin hemos subido el capítulo piloto del nuevo podcast Lluvia y manta, un programa en el que, cada dos meses, abordaremos cualquier tema relacionado con la lectura, la escritura y cualquier otro aspecto de la literatura que os interese (sí, sí, podéis enviarnos sujerencias e ideas, es más, os animo a ello).

Lluvi y manta

En este primer episodio nos adentramos en el género del terror, coincidiendo con estas fechas tan especiales (el que diga que no tiene sentido celebrar Halloween en España que se pregunte si la navidad es un producto autóctono) y con la celebración del primer aniversario del Club.

Para esta ocasión hemos contado con la colaboración especial de tres expertos en la materia: Caridad, Bernal, Serena Simón y Rafael García.

Como se puede notar, hemos tenido algunos problemas con el audio al cambiar el formato de los archivos, pero espero que no sea impedimento para que lo disfrutéis.

En el próximo episodio, que saldrá publicado a finales de diciembre, hablaremos de las adaptaciones literarias en el cine, especialmente de Cuento de Navidad de Charles Dickens. Pero a Virginia y a mí nos gustaría contar con vuestra opinión:

¿Cuál crees que es la mejor y la peor adaptación cinematográfica de una obra literaria?

Dejad vuestra respuesta en esta publicación de facebook o en los comentarios de la entrada del club Cyrano.

También podeis mandarnos vuestras opiniones, sujerencias, ideas, ofertas de colaboración o cualquier otra cosa por cualquier vía. Y si tienes experiencia en el mundo de la grabación de podcast y quieres echarnos una mano con nuestros problemillas técnicos, escríbenos también.

¡Muchas gracias!

13 autores de terror imprescindibles II: contemporáneos

Seguimos con el listado. Para los que no sean verdaderos amantes del género y los clásicos puedan llegar a interesarles menos, aquí empieza lo bueno. Son autores nacidos a partir del siglo XX, por lo que sus historias son, en general, algo más actuales y cercanas a la mentalidad del terror que tenemos actualmente.

Algunas historias os sonarán incluso más que sus autores. De nuevo, se han quedado varios autores fuera de la lista, pero estos son los que yo he considerado que no podía eliminar. Llegado el punto, no podré compartir más fragmentos ni enlaces a las obras debido a los derechos de autor vigentes de los autores.

Si quieres conocer a los autores anteriore mira este artículo.

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8 Daphne du Maurier (1907-1989):

Poca gente ha oído su nombre, preo todo el mundo conoce alguna de sus historias gracias a que Hitchcock llevó más de una al cine. Rebeca o Los pájaros son algunos de sus escritos más famosos.

Daphne du Maurier“Fue entonces cuando oyó unos ligeros golpecitos en la ventana. En las paredes de la casa no había enredaderas que pudieran desprenderse y rozar el cristal. Escuchó, y los golpecitos continuaron hasta que, irritado por el ruido, Nat saltó de la cama y se acercó a la ventana. La abrió y, al hacerlo, algo chocó contra su mano, pinchándole los nudillos y rozándole la piel. Vio agitarse unas alas y aquello desapareció sobre el tejado, detrás de la casa.

Era un pájaro. Qué clase de pájaro, él no sabría decirlo. El viento debía de haberle impulsado a guarecerse en el alféizar.”

Leer: Los pájaros y otros relatos.

9 Shirley Jackson (1916-1965):

Escritora estadounidense que vivió durante la guerra fría, cuya influencia es notable en sus historias pesimistas y decadentes que muestran la cara más violenta del ser humano. Se sentía orgullosa de que la Union de Sudáfrica prohibiera su relato La lotería,  ya que sintió que al menos ellos habían entendido la historia.

Shirley Jackson“El señor Summers era un hombre jovial, de cara redonda, que llevaba el negocio del carbón, y la gente se compadecía de él porque no había tenido hijos y su mujer era una gruñona. Cuando llegó a la plaza portando la caja negra de madera, se levantó un murmullo entre los vecinos y el señor Summers dijo: «Hoy llego un poco tarde, amigos». El administrador de correos, el señor Graves, venía tras él cargando con un taburete de tres patas, que colocó en el centro de la plaza y sobre el cual instaló la caja negra el señor
Summers. Los vecinos se mantuvieron a distancia, dejando un espacio entre ellos y el taburete, y cuando el señor Summers preguntó: «¿Alguno de ustedes quiere echarme una mano?», se produjo un instante de vacilación hasta que dos de los hombres, el señor Martin y su hijo mayor, Baxter, se acercaron para sostener la caja sobre el taburete mientras él revolvía los papeles del interior.”

Leer: La lotería.

9 Amos Tutuola (1920-1997):

Escritor nigeriano cuya obra se basa en el folclore yoruba. Se dice que cuando envió su manuscrito a la editorial ofreció mandar también las imágenes de los fantasmas que aparecían en su historia. La editorial británica que lo recibió se apresuró a solicitar lo que ellos pensaban que serían fotografías. Sin embargo, lo que recibieron serían unos dibujos. Es considerado el padre del horror sobrenatural africano.

Sinopsis:

Amos TutuolaEl escritor nigeriano Amos Tutuola en Mi vida en la Maleza de los Fantasmas (1954) se basa en narraciones tradicionales de la mitología africana para contarnos la aventura de un niño que debe enfrentarse solo a los fantasmas que habitan la impenetrable selva africana. Se adentra en un territorio poblado de seres que han fallecido a destiempo y que esperan que llegue su momento para trasladarse definitivamente a la tierra de los muertos. Son seres que conviven con los vivos, que hablan y poseen poderes mágicos y que perseguirán al joven durante su viaje, hasta que comprende que él también forma parte de ese mundo encantado y terrible.
Pocas veces el lector occidental se enfrenta de forma tan descarnada e imaginativa a la esencia del miedo: el pavor del hombre solo en la naturaleza, del hombre postrado ante los dioses, convertido a su vez en dios y siempre dispuesto a impregnar su alma de nuevas creencias.

10 Robert Lawrence Stine (1943):

Toda mi generación ha leído las obras de R.L. Stine. Para muchos de nosotros sus libros han sido el inicio al género de terror. Es famoso en el mundo entero por su colección Pesadillas (Escalofríos en Latinoamérica). Es considerado por muchos el Stephen King de la literatura juvenil.

r l stine-Esto es espeluznante, Erin. -Mi amigo Marty me agarró de la manga.
-¡Suelta! -susurré-. ¡Me haces daño!
Marty siguió como si no me hubiera oído, con los ojos fijos en la oscuridad, apretándome el brazo.
-Marty, por favor… -le pedí. Me solté. Yo tam!ién tenía miedo, aunque no quería admitirlo.
La oscuridad era mas negra que la boca de un lobo. Agucé la vista, intentando vislumbrar alguna cosa. Y entonces un tenue resplandor gris brilló frente a nosotros. Marty agachó la cabeza. Incluso en aquella luz nebulosa, vi el miedo reflejado en sus ojos. Volvió a agarrarme del brazo, con la mandíbula desencajada. Oí su respiración entrecortada y rápida.
Aunque estaba asustada, en mi rostro se dibujó una sonrisa. Me gustaba ver a Marty asustado. Me encantaba.”

Inicio de Pánico en la calle del miedo.

11 Ramsey Campbell (1946):

Escritor británico considerado uno de los grandes maestros del terror contemporáneo. Sus primeras obras estaban tan influídas por Lovecraft que podían considerarse dentro de Los mitos de Cthulhu, pero, con el tiempo, se ha distanciado de la infuencia lovecraftiana, buscando su propio estilo lleno de mentes enfermas y realidades distorsionadas.

entrevista_ramsey_campbellSu ultima obra publicada es Secret Story (2006) y actualmente es colaborador de la BBC en un programa de crítica cinematográfica.

“Él no te ha dejado muchos músculos que puedas usar. Ha hecho un trabajo perfecto: no es de extrañar que se quedasen tan tranquilos. Pero ahora es mejor que te concentres en esos músculos que todavía te funcionan. Tambaleándote, tratas de levantarte hasta colocarte en una posición desde la que puedas agarrarte al próximo peldaño. Te afirmas en tu avance. De este modo, poniendo en tensión músculos que casi habías olvidado que tenías, tratas de levantarte un peldaño más alto. Maniobras hasta colocarte derecho. Así hay menos riesgo de que pierdas el equilibrio de pronto y ruedes otra vez escaleras abajo hasta donde, hace horas, empezaste a trepar. Descansa ahora. Sólo seis peldaños más.”

Fragmento del relato Heading home.

12 Stephen King (1947):

Autor imprescindible y, probablemente, el más famoso del género de terror en todo el mundo. Su obra se ve muy marcada por sus sucesos personales, además de hacer referencia a la parte más oscura de la cultura de Estados Unidos. Es uno de los autores más prolíficos con más de 60 novelas publicadas, más de 200 relatos y novelas cortas, cinco libros de no ficción y once guiones cinematográficos.

stephen_kingDe sus obras de no ficción destaca Mientras escribo, donde, de forma autobiográfica, relata cómo llegó a convertirse en escritor. Esta obra se ha convertido en un gran referente para los escritores nóveles de todo el mundo.

“El terror, que no terminaría por otros veintiocho años —si es que terminó alguna vez—, comenzó, hasta donde sé o puedo contar, con un barco de papel que flotaba a lo largo del arroyo de una calle anegada de lluvia.

El barquito cabeceó, se ladeó, volvió a enderezarse en medio de traicioneros remolinos y continuó su marcha por Witcham Street hacia el cruce de ésta y Jackson. El semáforo de la esquina estaba a oscuras y también todas las casas, en aquella tarde de otoño de 1957. Llovía sin cesar desde hacía una semana y dos días atrás habían llegado los vientos. Desde entonces, la mayor parte de Derry había quedado sin corriente eléctrica y aún seguía así.”

Inicio de la novela It.

13 Köji Suzuki (1957):

Escritor de terror japonés famoso por la adaptación cinematográfica de su historia The Ring, la película más taquillera de la historia del cine japonés. Entre sus obras están Paraíso, The Ring, Spiral y Dark Water, todas ellas éxito de ventas. Actualmente es uno de los mayores exponentes del terror japonés en el mundo.

MV5BODI4YmQ5NzctNGI0Ni00YmY2LTg4M2YtMTExZDUwNmNkNGQzXkEyXkFqcGdeQXVyMzM4MjM0Nzg@._V1_UY317_CR30,0,214,317_AL_Como curiosidad, Suzuki niega creer en la existencia de fantasmas y, de hecho, el no se considera nada aficionado al género del terror como público.

“En la oscuridad de la madrugada alrededor de las 2 a.m. Es la mejor época de encontrar fantasmas en Japón. Esto ha sido verdad desde épocas antiguas. Si está cayendo una lluvia apacible, es más probable que usted percibirá muestras de la presencia de un fantasma. Caminando a lo largo de una lluvia en la madrugada, usted descubre los fantasmas que nacen. Los espacios húmedos, confinados, son los más indicados para descubrir a los espíritus de los fantasmas.”


Con esto cerramos la selección de estos trece autores fundamentales de la literatura de terror. Pero hay muchos otros que te animo a descubir. ¿Conoces alguno que te haya gustado? Deja un comentario para que otros lectores puedan conocerlo.

13 autores de terror imprescindibles I: clásicos

No puedo negarlo, me fascina el terror. Desde bien pequeñita me quedaba espiando las peliculas para mayores que veían mis padres cuando yo debía estar acostada y cogía a escondidas los libros que no me dejaban leer por mi edad. Hay algo seductor en pasar miedo, pero es mejor hacerlo desde la seguridad de la literatura (o el cine) a poner en peligro nuestra vida por un poco de adrenalina (algunos valientes no estarán de acuerdo con esto).

Si bien los aficionados al terror conocerán a la mayoría de estos autores, espero que sirva de acercamiento a aquellos que aún no se han sumergido en el género. En lugar de compartir su biografía (que se puede encontrar fácilmente en wikipedia) os mostraré directamente su estilo, que es lo que nos interesa.

Los autores están ordenados en orden cronológico, no de preferencia. Por longitud, he tenido que dividir el artículo en dos partes. La primera, esta, tiene seis autores nacidos en los siglos XVIII y XX. La semana que viene publicaré la segunda parte con los autores nacidos a partir del siglo XX.

13 autores de terror imprescindibles I: clásicos

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1 Ann Radcliffe (1764-1823):

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Pionera de la novela gótica. En sus obras suele aparecer una inocente y heroica joven que acaba en manos del oscuro señor de un castillo exótico. Influyó en Jane Austen, Sir Walter Scott y Mary Wollstonecraft.

blog-picture“Un reguero de sangre se extendía por el corredor que conducía a su cuarto, y en el lugar donde el conde y Montoni se habían batido todo el suelo estaba manchado. Emily tembló y se apoyó en Annette al cruzarlo. Cuando entró en la habitación, decidió que puesto que la puerta de la escalera había quedado abierta y Annette estaba con ella, exploraría a dónde conducía, ya que el asunto se relacionaba materialmente con su propia seguridad. Annette estuvo de acuerdo, a medias curiosa y a medias llena de miedo, cuando le propuso bajar por la escalera. Al acercarse a la puerta comprobaron que había sido cerrada de nuevo, por lo que su preocupación se dirigió a asegurarla desde dentro, colocando los muebles más pesados que pudieron trasladar. Emily se acostó y Annette reposó en una silla al lado de la chimenea, donde quedaban algunos débiles rescoldos.”

Obra: Los misterios de Udolfo.

2 Mary Shelley (1797-1851):

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Hija de Mary Wollstonecraft. Aunque sus obras se encuentran en distintos géneros como la novela histórica o la ciencia ficción, es famosa por su novela gótica Frankenstein o el moderno Prometeo.

9780451532244“Permanecí en un entrante de la roca admirando la impresionante escena. El mar, o mejor dicho: el inmenso río de hielo, serpenteaba por entre sus circundantes montañas, cuyas altivas cimas dominaban el grandioso abismo. Traspasando las nubes, las heladas y relucientes cumbres brillaban al sol. Mi corazón, repleto hasta entonces de tristeza, se hinchó de gozo y exclamé:

Espíritus errantes, si en verdad existís y no descansáis en vuestros estrechos lechos, concededme esta pequeña felicidad, o llevadme con vosotros como compañero vuestro, lejos de los goces de la vida.

No bien hube pronunciado estas palabras, cuando vi en la distancia la figura de un hombre que avanzaba hacia mí a velocidad sobrehumana saltando sobre las grietas del hielo, por las que yo había caminado con cautela. A medida que se acercaba, su estatura parecía sobrepasar la de un hombre. Temblé, se me nubló la vista y me sentí desfallecer; pero el frío aire de las montañas pronto me reanimó. Comprobé, cuando la figura estuvo cerca odiada y aborrecida visión—, que era el engendro que había creado.”

Obra: Frankenstein.

3 Edgar Allan Poe (1809-1849):

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Autor romántico estadounidense. Renovó el género gótico y fue uno de los pioneros del relato corto. Se dice que su estilo fue un punto de inflexión para el nacimiento del género detectivesco y del a ciencia ficción.

978849441165“Los oficiales quedaron satisfechos y, convencidos por mis modales —yo estaba muy tranquilo—, se sentaron y hablaron de cosas familiares, a las que contesté alegremente; mas al poco tiempo sentí que palidecía y ansié la marcha de aquellos hombres. Me dolía la cabeza; me parecía que mis oídos zumbaban; pero los oficiales continuaban sentados, hablando sin cesar. El zumbido se pronunció más, persistiendo con mayor fuerza; me puse a charlar sin tregua para librarme de aquella sensación, pero todo fue inútil y al fin descubrí que el rumor no se producía en mis oídos.
Sin duda palidecí entonces mucho, pero hablaba todavía con más viveza, alzando la voz, lo cual no impedía que el sonido fuera en aumento. ¿Qué podía hacer yo? Era «un rumor sordo, ahogado, frecuente, muy análogo al que produciría un reloj envuelto en algodón». Respiré fatigosamente; los oficiales no oían aún. Entonces hablé más aprisa, con mayor vehemencia; pero el ruido aumentaba sin cesar”.

Relato: El corazón delator.

4 Bram Stoker (1847-18912):

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Abraham Stoker fue un novelista y relatista romántico irlandés, que marcó un precedente en el género de los vampiros con su obra más famosa: Drácula.

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Portada de la primera edición.

“Lo encontré sentado en la silla, en el centro de su habitación, en una postura que indica generalmente cierta energía mental de su parte. Cuando entré, dijo inmediatamente, como si la pregunta le hubiera estado quemando los labios:
—¿Qué me dice de las almas?
Era evidente que mi aplazamiento había sido correcto. Los pensamientos inconscientes llevaban a cabo su trabajo, incluso en el caso de los lunáticos. Decidí acabar con aquel asunto.
—¿Qué me dice de ellas usted mismo? —inquirí.
Renfield no respondió por el momento y miró en torno suyo, arriba y abajo, como si esperara obtener alguna inspiración para responder.
—¡No quiero almas! —dijo en tono débil y como de excusa.
El asunto parecía ocupar su mente y decidí aprovecharme de ello… a ser “cruel sólo para ser bueno”. De modo que le dije:
—A usted le gusta la vida, ¿quiere la vida?
—¡Oh, sí! Pero, eso ya está bien. ¡No necesita usted preocuparse por eso!
—Pero —inquirí—, ¿cómo vamos a obtener la vida sin obtener el alma al mismo tiempo?”

Obra: Drácula.

5 Arthur Machen (1863-1947):

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Conocido por su estilo sobrenatural y de terror fantástico. En su primera etapa se ven influencias de la novela gótica, pero se fue inclinando por un estilo más acorde a su tiempo: el esteticismo. Muy criticado en su momento porque sus obras estaban llenas de horror y erotismo, lo cual puede explicar su enorme éxito. Influido por el paganismo, el esoterismo y el cristianismo celta. Se califica a menudo como terror decadente.

9788477028062“En la tercera página había un diseño que sobresaltó a Villiers y miró inmediatamente a Austin; éste miraba abstraídamente por la ventana. Villiers volteó página tras página, absorto, a pesar de sí mismo, en las espantosas Noches de Walpurgis de la maldad, una maldad extraña y monstruosa, que el artista había plasmado en duro blanco y negro. Las figuras de Faunos, Sátiros y Aegipos bailaban frente a sus ojos, la oscuridad de la espesura, la danza en las cumbres, las escenas de costas solitarias, en verdes viñedos, en lugares desiertos y rocosos, pasaron frente a él: un mundo frente al cual el alma humana se retrae y se estremece. Villiers pasó rápidamente las páginas restantes; había visto suficiente, mas el dibujo de la última página captó su mirada, cuando casi cerraba el libro.
— ¡Austin!
— ¿Qué sucede?
— ¿Sabes quién es?
Era el rostro de una mujer, sola en la página blanca.
— ¿Que si la conozco? No, por supuesto que no.
—Yo sí”.

Obra: El gran dios Pan.

6 Howard Philip Lovecraft (1890-1937):

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Autor de novelas y relatos de terror y ciencia ficción espacial y creador de una mitología propia. Su obra supuso un antes y un despues en la literatura de terror con la aportación del terror cósmico, que incluye elementos de la ciencia ficción. Su influencia se puede notar con claridad en muchos autores posteriores, incluso hoy en día.

41YXbp9ZrlL._SX331_BO1,204,203,200_“Esto ocurrió en junio, alrededor del aniversario de la caída del meteoro, y la pobre mujer empezó a gritar que veía cosas en el aire, cosas que no podía describir. En su desvarío no pronunciaba ningún nombre propio, sino solamente verbos y pronombres. Las cosas se movían, y cambiaban, y revoloteaban, y los oídos reaccionaban a impulsos que no eran del todo sonidos. Nahum no la envió al manicomio del condado, sino que dejó que vagabundeara por la casa mientras fuera inofensiva para sí misma y para los demás. Cuando su estado empeoró no hizo nada. Pero cuando los chicos empezaron a asustarse y Thaddeus casi se desmayó al ver la expresión del rostro de su madre al mirarlo, Nahum decidió encerrarla en el ático.

En julio, la señora Gardner dejó de hablar y empezó a arrastrarse a cuatro patas, y antes de terminar el mes, Nahum se dio cuenta de que su esposa era ligeramente luminosa en la oscuridad, tal como ocurría con la vegetación de los alrededores de la casa”.

Obra: El color que cayó del cielo.


La semana que viene terminaremos la lista con autores nacidos a partir del siglo XX. Hasta entonces espero que hayáis decidido darle una oportunidad a alguno de estos maestros del terror.

 

 

Los ganadores del concurso ya han obtenido su premio

Me alegra saber que los ejemplares sorteados de Microterrores ya están en su detino y no podrían haber encontrado hogares mejores. Espero que los ganadores disfruten mucho de su nuevo libro.

¡Felicidades!

Y gracias por participar.

 

 

Resultado del concurso

Y los ganadores del II sorteo del blog: Un ejemplar de Microterrores IV; son:

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  1. Rafael García Vacas (Alicante)
  2. Ascen Alises (Ciudad Real)
  3. Elena López Holgado (Madrid)
  4. Virginia Rey Monja (Madrid)
  5. Irene Chillón (Madrid)

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Felicidades a los ganadores. Me pondré en contacto con vosotros en breve vía correo electrónico.

Este viernes 13 llévate un ejemplar de Microterrores IV (hasta el 15 de mayo)

¡Sorteazo!

teaserbox_63371867Vuelvo con un nuevo sorteo de ejemplares de libros. ¡Me encanta hacer sorteos! Aunque más me gusta participar en ellos. Es genial recibir cosas gratis (y de forma legal). En este caso, traigo cinco ejemplares que pueden ser tuyos tan solo rellenando un cuestionario (uno de ellos, no los cinco, no hay que ser avaricioso) . Aprovechando que hoy es viernes 13, quiero hacer que tiembles de terror.

MICROTERRORES IV

“Los relatos de terror se cuentan, junto con las crónicas y el amor, entre los géneros más antiguos de la literatura. A lo largo de la Historia, este tipo de relatos han sobresalido particularmente durante las épocas de crisis, ya sea como reflejo del sentir social, ya para proporcionar emociones a una sociedad apática.

Lejos de lo que pudiera parecer, su función no es tanto la de inspirar miedo cuanto estimular las emociones y enseñar a enfrentarlo, a superar nuestras limitaciones biológicas. En busca de ese reto contra nuestras propias psiques, reunimos nuevamente una colección de relatos para tratar de producir múltiples escalofríos.

Esperamos conseguirlo.”

Si quieres hacerte con el tuyo participa en el sorteo pulsando el siguiente botón y suscríbase antes del 15 de mayo.

LO QUIERO

Nota: Por un error en la impresión, faltan algunos microrrelatos del final.

Microterrores IV

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Estoy feliz de poder anunciar que voy a participar en una antología internacional de microrrelatos de terror de la editorial diversidad literaria: Microterrores IV. Leer más “Microterrores IV”

Memoria

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Me despierto con un fuerte dolor de cabeza. Me he dado un buen golpe. Creo que me desmallé saliendo del metro. Al menos recuerdo sentir un mareo repentino antes de caerme en las escaleras mecánicas. Por suerte alguien debe haberme traído al hospital. Solo llevo puesta una bata, me han quitado hasta los calcetines. Mi frente, donde me he golpeado, huele a alcohol, y tiene una pequeña línea de costra de un par de centímetros sobre mi ceja izquierda. La noto al tacto. La luz que entra por la ventana cerrada es apenas una línea horizontal en medio de la oscuridad, demasiado tenue para que pueda ver la habitación. Estoy sobre un colchón viejo de muelles que ha perdido la espuma que los cubría y mi espalda se queja de dolor. Tanteo en busca de una lámpara en la mesilla. A mi izquierda solo encuentro una pared de azulejos fríos. A mi derecha no doy con nada. Ninguna mesa ni superficie. En la pared tampoco encuentro ningún tipo de interruptor. Solo más de esos azulejos, alguno de ellos quebrado. Me incorporo hasta dejar las piernas caer por el borde de la cama. Noto el suelo en la planta de los pies y un escalofrío me recorre el cuerpo. ¿No hace demasiado frío para ser la habitación de un hospital?

Tiro de la sábana y me cubro con ella como una capa. Termino de levantarme y sigo a ciegas hacia delante, siguiendo la pared que no dejo de tocar con la mano. Pocos pasos después tropiezo con un somier metálico que se arrastra unos centímetros chirriando. Cojo aire de golpe, el sonido ha erizado mi piel y me ha producido un calambre helado en la columna vertebral. Me llevo la mano a la rodilla. Me he dado un buen golpe y ahora, además del dolor, noto un cosquilleo por toda mi pierna. Me callo una maldición. Noto la garganta demasiado seca para que me apetezca hablar. Doy un par de golpes fuertes en la pared con la esperanza de que alguien me oiga. Trago un poco de ese aire, tan fío que parece húmedo. Intento estimular mis glándulas salivares mientras doy un par de golpes más en la pared.

–¿HOLA? –carraspeo al aire, empezando a notar incómoda la soledad.

Una segunda línea amarillenta horizontal aparece en el suelo, reflejándose en las baldosas negras y blancas. Hay luz bajo una puerta. Sonrío con alivio y doy algunos pasos hacia allí. Una llave gira. ¿Es que la puerta estaba cerrada? Se abre. Tengo que cerrar los ojos demasiado acostumbrados a la oscuridad. Los abro apenas unos milímetros y distingo la silueta recortada de un hombre. Siento un gran alivio, la soledad me estaba empezando a asfixiar. Quiero hablar con él, pero de repente comienza a caminar a zancadas hacia mí e, instintivamente, recorro la misma distancia de espaldas, alejándome de él, hasta chocar contra la pared.

–¡Víctor! ¡Para! –exclama una voz grave desde el pasillo.

El hombre ha quedado a escasa distancia de mí, tapándome casi por completo la visión de la entrada y de la persona que está hablando. Parece como si un aura clara rodeara a una sombra. Se aparta hacia un lado y veo a un segundo hombre caminando despacio hacia nosotros.

–¿Cómo te encuentras? –pregunta.

–¿Dónde estoy? –respondo yo.

–¿No recuerdas dónde estás? –Niego–. ¿Recuerdas qué haces aquí?

–Recuerdo haberme desmayado.

El hombre, al que ahora distingo un poco mejor, sonríe. Va vestido con ropa formal y lleva una bata blanca, mientras que Víctor, en silencio a nuestro lado, lleva el pijama de un enfermero de hospital.

–Víctor, haz los preparativos –le dice antes de acercarse a mí–. En tu situación es normal la confusión, pero nosotros vamos a ayudarte a recordar.

–¿Recordar? ¿Recordar el qué?

Víctor sale de la habitación sin dejar de observarme como un perro mira el filete que hay sobre la mesa en presencia de su amo. Me alegro de que se vaya. Desearía que no volviera. El hombre no responde a mi pregunta. Aún no sé quién es. No se ha presentado.

–¿Qué hospital es este? ¿Sabe mi familia que estoy aquí? –insisto, comenzando a estar impaciente por marcharme.

–¿Familia? –pregunta con curiosidad–. ¡Qué divertida es la mente! Se adapta para protegernos. Rellena los huecos que nos faltan en la memoria para no dejarse llevar por la locura.

–Solo me he desmayado. Mi mente está bien. En cuanto sepa dónde estoy y recupere mi ropa volveré a casa.

–Pero sí sabes dónde estás. Ya has estado aquí antes ¿recuerdas? –Niego, incapaz de creerle.

Regresa Víctor acercando hasta mí una silla de ruedas anticuada. No sé para qué es eso. Puedo andar perfectamente.

–Ven –insiste el doctor–. Te haremos recordar.

Me invita con un gesto a sentarme en la silla. Dudo y Víctor se pone a mi lado, amenazante, cortándome la salida. Obedezco con inseguridad y me siento. El doctor comienza a caminar hacia la salida abrochándose los botones de la bata. Víctor coge mi brazo y lo ata a la altura de la muñeca a la silla con un cinturón. Intento impedírselo, pero agarra mi otro brazo con una fuerza a la que no puedo enfrentarme. Me hace daño. Siento que podría romperme los huesos sin esfuerzo. Sonríe enseñando dos filas de blancos dientes y ata mi otro brazo a la silla, apretando tanto el cinturón que siento que la circulación no termina de llegar a mis dedos.

–Vamos, Víctor –lo llama el doctor desde la puerta.

–¡No! ¡Soltadme!

Me revuelvo en la silla de ruedas que cruje con mis sacudidas. Intento levantarme, pese a tener las manos atadas, pero Víctor me obliga a sentar de nuevo, poniendo una sola mano en mi hombro. Tan fuerte que alguno de mis huesos llega a crujir. Suelto una patada sabiendo de antemano que no servirá, que no voy a lograr escapar. Él se pone a mi espalda y gira la silla hacia el pasillo, donde nos espera el doctor mirándome como se mira a un niño durante una pataleta. Víctor empuja la silla y empieza a llevarme hacia la luz.

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